martes, 30 de junio de 2020

San Pedro de la Nave

La iglesia de San Pedro de la Nave es uno de los  iconos del arte Visigodo y uno de los mejores ejemplos que aún hoy podemos seguir disfrutando. Merece la pena hacer unos cuantos kilómetros desde Zamora sólo para verla. Se encuentra en la pequeña localidad de El Campillo, en el término municipal de San Pedro de la Nave en la provincia de Zamora y fue declarada Monumento Nacional en el año 1912.
El templo data de finales del siglo VII y debió construirse entre los años 680 y 711, justo antes de la conquista musulmana, por lo que puede tratar de de una de las últimas obras de arte Visigodo.
Originariamente estuvo emplazada a orillas del río Esla, pero al construirse el embalse de Ricobayo y parta evitar que quedara sumergida bajo el agua, fue trasladada piedra a piedra a su actual ubicación, cercana a la original y exactamente con la misma orientación.
En origen, su planta fué de cruz griega, si bien luego trazaron las dos naves laterales que le confieren su aspecto final de un híbrido entre la planta basilical y la cruciforme. Posee además una estancia (7) y (8), a cada lado del Presbiterio (6). El conjunto de todo ello compone una planta rectangular de aproximadamente 16.80 m. por 11.20 m. del que sobresalen las tres capillas de la cabecera que forman el Ábside (9) que es rectangular, y las otras dos (7) y (8) en los extremos del Transepto.


Tanto en su interior como en el exterior se han identificado un total de 13 Marcas de Cantería de 10 tipos diferentes. Era la forma que tenían los canteros de firmar sus trabajos.
El exterior fue realizada con sillería arenisca amarilla de talla regular, bien cortada y asentada en hiladas de gran regularidad, muy bien aparejadas sin uso de argamasa.
Dispone de contrafuertes únicamente en el primer tramo de la nave, parcialmente absorbido por los dos pórticos (4) y (5) añadidos en las fachadas norte y sur a la altura del transepto.
En la fachada noroeste, unos huecos para vigas de madera y el color de la sillería, muestran indicios de una posible estancia monacal del tipo almacén, granero, etc. que no se ha conservado.
En el interior, las dos estancias (7) y (8), se comunican con el presbiterio mediante una puerta y un vano en forma de triple arco de medio punto con columnillas, estando iluminadas por dos vanos y probablemente  pudieron tener funciones de celdas eremíticas, capillas, sacristía, aulas, estancias de los monjes, etc.; en la actualidad la del lado del Evangelio contiene la pila bautismal (11).
La nave central (2), como suele ser habitual, es más alta y ancha que las laterales y está separada de ellas por arcos formeros sustentados en recios pilares. En el lado de la Epístola, uno apuntado en el tramo 2 y otro de medio punto en el 3; el 4º tramo está cerrado por un muro. En la nave del Evangelio, dos arcos de medio punto cegados en el tramo 4 donde se expone el sepulcro (12) de los Santos Barqueros y otros 2 de herradura en los tramos 3 y 2.






Las cubiertas son en bovedadas de medio cañón, pero mientras las del cabecero y las de los recintos laterales se conservan en su original estructura , las de los tramos occidentales de las naves son de ladrillo volteado sobre los primitivos arranques de sillería. Los arcos son de herradura al modo visigótico. El arco frontal del ábside es también de herradura algo más cerrado y descansa sobre columnas adosadas a las jambas del hueco.
En cuanto a la decoración, es una de las más sobresalientes de la arquitectura visigoda.  Pueden apreciarse dos tipos de elementos de distinta concepción y debidos a distinto artífice: un ancho friso, que se corresponde con una hilada de sillares, que muestra una sucesión de círculos con variadas figuras vegetales y animales; y los capiteles de las columnas adosadas son de una meritoria talla muy superior a la de otras obras precedentes. Exhiben escenas historiadas extraídas de la literatura bíblica, como Daniel en el foso de los leones o El sacrificio de Isaac. Sus cimacios van decorados por medio de rodelas en cuyo interior aparecen figuras de animales e incluso humanas.


En el interior de la iglesia existe además un Horlogio o reloj (10) en forma tabular que se puede hallar inscrito en la piedra de los sillares de la parte izquierda inmediatos al arco toral. Este reloj está incompleto, pero aún así, se trata de una de las joyas más importantes de la iglesia.

lunes, 29 de junio de 2020

Arte visigodo

Ya que la lectura que nos ocupa trata el reino visigodo, me parece importante conocer el arte visigodo. Antes de nada decir que el arte visigodo es un estilo artístico que solo se da en España ya que el reino visigodo se conformó con los Godos que se establecieron en España.
El arte visigodo se encuadra dentro de lo que se ha llamado Arte Prerrománico junto con el arte Mozárabe y el arte Asturiano.
Desgraciadamente hay pocas muestras conservadas debido a la superposición de reformas sufridas que impiden conocer modelos puros. Eso hace dificil determinas a que estilo concreto pertenecen la mayoría de las muestras, como por ejemplo la iglesia de Santa María de Melque en Toledo que para unos pertenece al arte visigodo y sin embargo otros la catalogan como mozárabe.
En el siglo VII ya se puede hablar de arte hispanovisigodo propiamente dicho siendo la arquitectura la principal manifestación artística del mismo.
Como características del arte visigodo podemos reseñar las siguientes:
Se utilizan muros de sillería muy bien trabajados a hueso y con muy pocos huecos.
Utilizan el arco de herradura de influencia oriental que se distingue del musulmán porque se prolonga un tercio en lugar de un medio.
El uso de columnas y pilares como soporte, con capiteles corintios muy simples o troncocónicos invertidos con gruesos cimacios que se anclan en los muros.
La arquitectura la adornan con impostas y fajas decorativas.
La decoración es a base de frisos con roelas, esvásticas y temas vegetales y animales.
Utilizan pequeños pórticos a los pies o en los laterales de los edificios.
Utilizan  bóvedas de cañón o de arista y pequeñas cúpulas de tradición bizantina.
No utilizan un tipo de planta fija, especialmente al principio. Normalmente basilical aunque también de cruz griega integrada en un cuadrado o de cruz latina.
Los ábsides suelen ser de planta cuadrada.
Utilizan a menudo la técnica del "acarreo", es decir, la utilización de materiales de construcciones anteriores.
Edificios significativos del arte visigodo:

  • Iglesia de San Pedro de la Nave en San Pedro de la Nave, en Zamora.


  • Iglesia de Santa Comba de Bande


  • Iglesia de San Juan de Baños de Cerrato

  • Cripta de San Antolín en la catedral de Palencia


  • Iglesia de San Fructuoso de Monteliose. 





  • Iglesia de San Pedro de la Mata de Sonseca, en  Toledo.

  • Ermita de Santa María de Quintanilla de las Viñas, en  Burgos.


La orfebrería jugó también un papel muy importante en el arte visigodo. Buena muestra de ello es el Tesoro de Guarrazar compuesto por coronas votivas y cruces. Fue localizado en una localidad cercana a Toledo y hoy día se puede contemplar en varios museos, entre otros en el Museo Arqueológico Nacional de España. 



Pronto os hablaré más detenidamente de ellas.



Lectura actual.

Saludos a tod@s.
La lectura que nos ocupa en la actualidad es la novela"Sombras de mariposa: La epopeya de Leovigildo, rey de los visigodos" de Guillermo Galván.



Corre el año 572 en la península ibérica. Alli, el joven Wilya, hijo del fallecido rey Liuva, es acogido en la corte de Toledo por su tío, el rey Leovigildo. Wilya se enfrenta a su inferioridad, (debido a un accidente infantil que le dejó bastante mermado físicamente), para alcanzar su sueño de convertirse en guerrero.
A su pesar, participará en los turbulentos acontecimientos que tienen lugar en el reino como la rebelión de su primo Hermenegildo, hijo de Leovigildo, las campañas militares contra los vascones, suevos y francos, la abjuración de Recaredo de la fe arriana y los levantamientos armados que esta decisión provoca. Todo ello le llevará a ser protagonista privilegiado de la creación del nuevo reino bendecido por la religión romana. Eso unido a  los sentimientos y las emociones no solo de su protagonista sino de todos y cada uno de los personajes que componen la novela.
Se trata de una apasionante novela además de una verdadera epopeya goda que sumerge al lector en un tiempo prácticamente olvidado por unos y desconocido por otros, en el que las intrigas palaciegas, las luchas de poder y los enfrentamientos entre distintos pueblos y facciones religiosas estaban a la orden del día. Reyes astutos, guerreros feroces, monjes filósofos, mujeres valientes guían al lector por un mundo en el que todos los días se jugaba una partida por el honor y por la vida. Además, retrata de una manera magistral y muy bien documentada, una época de la historia de España bastante desconocida y complicada y nos da una visión bastante clara de lo que fue el reino visigodo en España.
El libro está muy bien escrito, con un estilo de prosa bastante armoniosa e incluso en ocasiones poética. Por todo ello, es de esos libros que, cuando los terminas, te invade una nostalgia que solo aparece cuando te conviertes en cómplice de una buena historia.
A los lectores del Club de Novela Histórica les está encantando y desde aquí queremos recomendarlo a todos aquellos que nos siguen y que les gusta la historia y la literatura.



Volvemos

Saludos a tod@s.
Después de un montón de tiempo sin actividad en este blog, por diversas circunstancias, entre ellas la pandemia que nos atenaza y que nos ha obligado a permanecer confinados durante varios meses, quiero volver a retomar nuestra actividad en el blog, así como la hemos retomado con nuestras reuniones, que últimamente se están haciendo de forma virtual.
Muchas gracias a todos por continuar ahí.